Existen diversas técnicas de fumigación para controlar plagas, desde cucarachas, roedores hasta termitas. Estas son algunas de las más utilizadas.

Aspiración: se usa una aspiradora especial  para insectos rastreros que sean visibles de inmediato.  La máquina al aspirarlos atrapa a la plaga en el interior del dispositivo que contiene un insecticida para eliminarlos.

Nebulización: se aplica en exteriores como interiores, rociando un insecticida sobre las plantas, donde se controla el tamaño de las gotas, sin embargo no es recomendable para el sector de alimentos.

Termonebulización: es un agente químico en forma de una niebla fina, ideal para emplearse en áreas de difícil acceso, espacios grandes con techos altos, donde la nebulización no puede llegar.

Cebo: mediante un cebo alimentario el roedor o insecto entra en contacto con la comida que tiene insecticida, envenenándolo y matándolo.  

Trampas adhesivas: son ideales para hormigas, chinches, moscas, cucarachas. Aunque no controlan del todo la plaga, su base pegajosa atrae a los insectos que quedan pegados a la superficie.  No contienen insecticida y son desechables.